10. PARTICIPAR EN LA LITURGIA

A lo largo del siglo XX, la participación de los fieles en las celebraciones ha sido una de las grandes preocupaciones de la Iglesia. Por ello, propiciar esta participación fue el objetivo principal de la reforma litúrgica llevada a cabo por mandato del Concilio Vaticano II.

El término «participar» o «participación» aparece múltiples veces en Sacrosanctum Concilium, concretamente en los números 10, 11, 12, 14, 17, 19, 21, 26, 27, 30, 31, 33, 41, 48, 50, 53, 55, 56, 67, 79, 85, 90, 106, 109, 113, 114, 121 y 124. Y va acompañado de diferentes adjetivos: plena, consciente, activa, fructuosa, más perfecta, piadosa, con toda el alma, comunitaria, fácil, interna y externa, conforme a la edad, condición, género de vida y grado de cultura religiosa.

Como vemos casi podemos decir que no hay artículo de la Constitución conciliar sobre liturgia que no refleje esta idea: la liturgia debe celebrarse participativamente por toda la comunidad de los fieles. A esta idea vuelve constantemente el documento, ya sea cuando habla de la formación y educación litúrgica, o de la adaptación de la liturgia a la idiosincrasia y costumbres de los diversos pueblos, o de la celebración comunitaria, o de la lengua, o de las lecturas más abundantes de la Sagrada Escritura, o de la misa, o de los sacramentos, o del Oficio Divino, o del año litúrgico, o de la música sagrada, o del arte sacro.

Y el término «participar» pasó a incorporarse también al Código de Derecho canónico del año 1983 que establece en su canon 1247 que «el domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la misa»; frente a la redacción del año 1917, donde el canon 1248 decía: «En las fiestas de precepto se debe oír misa». Oír es una acción pasiva, en cambio participar es una acción activa.

Pero, ¿qué es participar? El Diccionario de la Real Academia Española lo define como «tomar parte en algo». Podríamos aplicarlo al ámbito religioso diciendo que se trata de «entrar en sintonía con». Y ¿cómo conseguir que cada uno de los participantes de las celebraciones litúrgicas entren en sintonía con la divinidad y se sientan miembros de la comunidad? Pues teniendo muy claro que hay diferentes modos de participar y que cada uno lo hace «conforme a su edad, condición, género de vida y grado de cultura religiosa» (Sacrosanctum Concilium 19).